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Mi participación en la 57ª Reunión Anual de la American Association of Swine Veterinarians (AASV), celebrada del 28 de febrero al 3 de marzo de 2026 en el hotel Paris, ubicado en Las Vegas, Nevada, fue un hito destacado para mi carrera profesional. Más allá de ser una mera participación, supuso una inmersión total en el interior de la medicina porcina internacional. Para un estudiante de veterinaria o un recién graduado (como lo es mi caso), el sentido de participar en una cita de esta magnitud se aleja de la simple acumulación de créditos de formación continua , sino que se basa en el objetivo de establecer las bases de una carrera especializada.

Gracias a las actividades, que han sido meticulosamente preparadas por la AASV para el ámbito estudiantil, el objetivo era triple: llegar a conectar con la comunidad mundial de especialistas, entender las dificultades reales de la industria y finalmente, ver un camino profesional realizable en el interior de la producción porcina.
El aspecto central para participar era la necesidad de estar al margen de la teoría de las problematicas que afectan al sector porcino nacional e internacional. La AASV lo facilita a través de diferentes vías, entendiendo que los estudiantes no son el futuro de la profesión, sino una parte destacada de su presente.

El objetivo se hizo tangible en varias vías de acción concretas. Primeramente, la búsqueda de la mentoría y del contacto con figuras de referencia. Observar en primera línea cómo los veterinarios con muchos años de experiencia discuten y experiencian sus problemas más persistentes permite entender que la medicina porcina se construye de manera colectiva. No se trató solo de escuchar, sino de ser testigo del modo en que se toman las decisiones que dirigen la profesión.

El haber recibido la beca de parte de Fundación Martha Acosta, no solo alivió la carga económica, sino que simbólicamente representó una inversión de la propia industria en mi desarrollo, un voto de confianza que refuerza el compromiso con la profesión.
Comprendí que la medicina porcina no es una carrera lineal, sino un ecosistema diverso con oportunidades en práctica privada, académica, industrial farmacéutica, nutricional, y agencias gubernamentales en donde todas convergen en un solo punto.

El congreso no solo me proporcionó una libreta llena de apuntes y una lista de contactos; me brindó una red de apoyo y una referencia de la calidad profesional a la que aspiro. Como bien señaló el presidente de la AASV, Dr. Locke Karriker, el programa está repleto de habilidades para aprender y llevar a casa , y yo regresé con la maleta llena de ellas, pero también con la convicción de que pertenezco a este gremio y de que mi contribución, por incipiente que sea, es parte de un esfuerzo colectivo por una industria porcina más saludable y sostenible.

En conclusión, la asistencia al congreso de la AASV, fue la experiencia educativa más importante de mi etapa formativa, superando con creces las expectativas puestas en un evento de esta naturaleza.
Agradezco profundamente a la Dra. Martha Acosta, a todo su equipo de trabajo en la fundación y de igual modo a la Fundación AASV por haberme brindado está oportunidad, por apostar y creer en mí y por guiarme para ser un mejor profesional, su labor es fundamental en la preparación de jóvenes veterinarios y es necesario continuar apoyando al futuro y presente de este hermoso sector para de este modo hacerlo crecer cada vez más e inspirar a generaciones enteras a seguir luchando por alcanzar sus sueños dentro de la industria.

– Mario Silva becario MAFI, Egresado del CUAltos – UDG